Publicada en El Progreso el día 5 de mayo del 2003
Cada vez que un conductor atropella a alguien por exceso de velocidad, por alcohol o por ambas cosas y lo/la mata, el finado se va en coche fúnebre al cementerio seguido de sus parientes y amigos llenos de dolor, esperando mejor vida y deseando que el cementerio sea un poco soleadito. El conductor entra en prisión para descansar, comer bien y atender sus visitas. A pocos días sale en libertad bajo fianza y mientras la familia del difunto sigue rota por el dolor, él celebra una cena con sus amigos y queda libre para cometer la siguiente fechoría si procede.
Puede ocurrir que la persona atropellada no muera, pero quede en una silla de ruedas. En este caso las Aseguradoras suelen indemnizar fuerte, pero ¿puede volar una palomita a la que le han cortado las alas?
Aprecio mucho a una chiquilla que está en silla de ruedas porque un coche la atropelló y arrastró varios metros en Lugo ciudad. Cuando rezo por ella y por los que están en iguales condiciones, siento, a veces, y en mi interior, una fuerte esperanza. En la vida nada es definitivo y la comparo con una noria, tan pronto estamos abajo, como subimos a lo más alto. La esperanza no se debe perder.
Así recuerdo cuando Alexander Fleming estaba investigando sobre la gripe, llovió mucho y una gotera cayó sobre una placa de cultivo, descubriendo de forma casual la penicilina, algo imponente para la humanidad. Recuerdo también que hace unos meses me paré en la calle ante una postal tipo antigua. Decía: “Escondida en cualquier rincón puede la felicidad irrumpir de sopetón”.
Logo cogí junto con alguna más.
Permítanme lanzar una plegaria a quien sí nos puede ayudar: “Señor Jesús, dale alas a la ciencia para que pueda volar más rápido y ayudar a todas estas personas para que se puedan curar y coger así el segundo tren de su vida”.
La primera parte de esa historia está basada en un hecho real.
Nieves Álvarez Méndez, LUGO
Precioso me encanta…
Gracias Nieves es muy buena.
Hola Nieves, me encantó. Sigue con este tipo de comentarios, muy bueno.
Perooo… en este puñetero mundo todo se maneja por dinero. Si atropellas a alguien, por exceso de velocidad, borracho, drogado y tienes mucho dinero para contratar unos buenos abogados y “otras cosas”, no irás a la cárcel.
Lo mismo pasa con los avances médicos, si tienen dinero se mueven e investigan, en el caso de los grandes laboratorios, si es rentable economicamente, investigan lo que sea.
Es triste pero es así.
Saludos Oscar.
Me encanta lo que has escrito Nieves.
Es la pura realidad, los humanos somos tan egoístas que muy pocas veces pensamos en los demás.Todo el mundo se lamenta y llora cuando álguien allegado se muere pero la vida sigue y esa persona ya nunca volverá. Eso es lo que importa.
La gente cuando bebe o se droga no puede ser consciente de esto sinó en mi cabeza no cabe que conduzcan un vehículo en estas condiciones.Pero ocurre cada día y eso es lo más triste.
Gracias Nieves.
Nieves eres muy buena, tan buena escritora que yo sé que lo próximo que vas a publicar es un largo texto que alude a uno de tus mejores amigos que cada día te da fuerzas y te anima a seguir.Espero que lo termines pronto ya que yo ya estoy deseando leerlo. Me muero de ganas ya que nos va emocionar profundamente. A unos más que otros, pero tocará fondo.Seguro.
Nieves tienes toda la razón; en esta sociedad manda el dinero.
Sigue escribiendo que lo haces genial.
Fuerza Nieves! Te echo de menos, tu amiga Vero