
2 de mayo del 2008
D.E.P.
Como no podía ser menos Tamancas recibió el homenaje que se merecía, un minuto de riguroso silencio en el estadio Angel Carro, despedida a lo grande.
¿Qué quien era Tamancas?. ¿Cómo definirlo?, que podemos decir de el. En Lugo toda una institución, uno de los árbitros más conocidos y reconocidos. Un hombre elegante y conquistador. Un don Juan.
He hablado de él en otros temas, el fue el que nos hizo hacer dinero de mentira, el que nos enseñaba a conquistar a las chicas y cuantas otras cosas.
Quería que todas las chicas le dieran besos, y sabía pedirlo con sutileza, siempre robo besos.
Nunca le dolía nada hasta que venia la hija y le decía que le dolía el hombro, cuantas “frieguitas” como decía él le di. Era impaciente y puntual, curioso como una persona con deterioro cognitivo, recordaba la hora que le tocaba sesión de fisioterapia, como los días de descanso.
No paraba quieto ni un momento, siempre de un lado para otro. Caminando y hablando con todo el mundo, no vagabundeaba, ni buscaba nada en concreto solo paseaba y charlaba de todo tipo de cosas.
Leía el periódico “el progreso” todos los días. Quizás se centraba siempre en la sección de deportes, pues seguro había visto su nombre muchas veces escrito en el. Y lamentablemente también miraba las esquelas, para saber, si cabe, si el era el más viejo de su quinta…
Familiares de otros residentes hablaban con el, pues les había arbitrado, de el puede hablar entre otros el marido de mi apreciada C.D.
A mi en cierta ocasión me dijo: “aunque eres un gran goleador un día te expulse por una falta que cometiste. Y lo hice para que mejoraras y fuera más honesto”. Ahora me pedía disculpas pero que lo volvería a hacer. Quizás ese día vio en mi a un chico joven con mucha ilusión en ser un buen jugador una estrella, pero a su vez un arrogante y prepotente delantero que al final no es más que un crio que le pegaba bien al balón. Ese día Paquito me diste la una las mejores lecciones de mi vida.
El día de mi cumpleaños lleve pasteles para todo el mundo y los deje en cafetería. Cuando los estábamos tomando apareció y me felicito, sabia que el dulce no era muy bueno para el, pero su mirada me lo dijo todo. Llame a las enfermeras que siempre son las malas de las películas en estos temas y les dije si podían hacer una excepción, al decirme que si, esbozaste una sonrisa, pero no una sonrisa normal, si no esa sonrisa de un niño pícaro que se ha salido con la suya… Es una de las imágenes que guardare para mi.
El día que se marcho, para otra residencia por que le daban la plaza concertada nos pusimos un poco tristes. La familia hubiera preferido también que se quedara con nosotros, además su deterioro había progresado y su estado de salud en esa época no era la mejor. Los de recepción siempre te echaran de menos aunque otros residentes hayan ocupado tu lugar y alguna que otra forma..
Quiero acabar con esta oración no se de quién es pero me gusta, dice así: “Si fuésemos capaces de saber cuándo y dónde volveremos a encontrarnos de nuevo, nuestra despedida sería más tierna”.