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Estimados lectores:

                Como decía Rosalia de Castro; “Adiós, ríos; adios, fontes; adios, regatos pequenos;adios, vista dos meus ollos, non sei cando nos veremos”. Hoy es un día triste para mí, ya que ceso en el proyecto que me ilusionó durante 3 años y 6 meses. Si bien es cierto que mi marcha no se hará efectiva hasta el día 3 de Julio, hoy es el día que se lo cuento a todos mis compañeros de trabajo. La hora elegida para hacerlo serán las 14:45. Por ello creo conveniente la publicación de este post a las 18:00, pues creo que primero tienen que enterarse los de dentro.

                Creo que tengo el deber de daros las gracias a todos los que algún día formasteis y formáis parte de la residencia (Auxiliares, Enfermeras, Limpieza, Camareras, Cocineras, Recepción, Mantenimiento, Médicos, Trabajadora Social, Terapeuta, Fisioterapeutas, Coordinadora y Supervisoras, gente de prácticas, etc…). Sois un magnifico grupo, y como siempre he demostrado tenéis las cualidades necesarias para ser los mejores; juventud, ganas de aprender y mejorar y sobre todo un cariño increíble a este sector.

                Cuando hay una marcha suele haber rumores de ella. Pues en mi caso no es por razones laborales ni tampoco por problemas con la gestión. Simplemente por un nuevo proyecto personal y familiar que me va a consumir gran parte de mi tiempo y hace incompatible la continuidad en este centro. Si bien es cierto que me hubiera gustado que alguna gente hubiera hablado conmigo.

                Durante todo este tiempo, he vivido momentos increíbles, tanto personales (encontrar a mi chica, entre otras muchas cosas) como profesionales; he conocido a grandes profesionales y me he formado en lo que llaman vida laboral .  He pasado por muchos estados de ánimo. Quiero recordaros que unos pocos levantamos un proyecto que no tenía un rumbo.

                Por otra parte quiero agradecer el GRAN APOYO que tuvimos por parte de los familiares de los residentes, que si bien es cierto han tenido mucha paciencia y han confiado en nosotros.

                No me quiero olvidar de Nieves Álvarez Méndez, mi gran amiga. Una persona increíble, que algún día quizás pueda volar. Espero que sigas escribiendo, y rompiendo con tus pensamientos y reflexiones barreras como lo has hecho hasta ahora. Como te dije, Teresa (gracias a ti por todo lo que no se puede leer entre lineas) va a ser nuestro enlace. Eres un sol. Pronto escribiré algo sobre vosotras.

                Me quedan muchas historias por contar, y espero poder escribirlas, por que todos formáis una parte ya de mi.

                Besos y espero veros pronto.

 

 

El post de hoy se lo queremos dedicar, tanto Nieves como yo, a Veronica, Cesar y Raquel (Gerontólogos), Ricardo, Liliana y Daniela (Nutricionistas). Nuestros alumnos de prácticas llegados de Portugal.

Durante toda su estancia en nuestra residencia, han desarrollado diferentes actividades, podemos destacar, desde proyectos intergeneracionales, pasando por talleres lúdicos, estimulación cognitiva, formación e información, valoraciones nutricionales y tantas otras cosas.

Podríamos estar destacando la gran labor llevado a cabo por todos ellos, pero lo realmente importante es el trocito que nos dejaron cada uno de ellos. Comentar que todos ellos parecían sacados del mismo patrón, gente muy abierta, simpática, inteligente y servicial. También podíamos destacar la belleza de las chicas y la madurez de los chicos.

Realmente cada uno de ellos se merece un tema, y en futuras ocasiones los desarrollaremos. Por eso no comentaremos ahora ninguna historia.

Nieves ;que esta a mi lado me dice, “dales las gracias por enseñarme a trabajar en el ordenador, intentar enseñarme a escribir correos electrónicos, diseñarme una dieta y animarme día a día para superar mis males”.

Yo quiero pediros disculpas si alguna vez os exigí más de lo que podíais dar, si alguna vez me enfade y os regañe y tantos y tantos fallos como puedo tener (aunque en ocasiones diga que soy perfecto). Como os dije una vez, esto es la realidad. La aplicación de vuestro saber en  el día a día. El futuro es incierto en estas épocas de crisis, pero confió en que cada uno de vosotros sobreviva y no malviva con un sueldo precario, ya que todos vosotros sois muy validos para cualquier empresa.

Un saludo alumnos, compañeros y por supuesto amigos por todo lo que no está escrito y tenemos en mente.

José Luis Valiño Castedo

Nieves Álvarez Méndez

Fardos

Burden

-       that which is carried; that which is borne with difficulty; obligation; onus.

 

Según su definición en inglés, Burden es “algo que se carreta”, “algo que si transporta con dificultad”, “obligación”, “encima de nosotros”.

Por muy difícil que sea para unos entender el inglés, pienso que se torna claro lo que significa esta palabra en español. Traduce como uno puede sentirse cuando tiene una responsabilidad que, la mayoría de las veces, no escogió, mayor de lo que imagina poder suportar, cuando tiene en sus manos un deber que le fue encargado muchas veces sin que uno pueda decidir u opinar sobre eso: “su cruce”, quizás.

Nuestro curso de vida es algo irónico: Nacemos pequeños, frágiles, indefensos, ignorantes, minusválidos, discapacitados y dependientes de nuestros progenitores o de personas más viejas para supervivir. Con el pasar de los años, crescendo, graciosamente, o no, eso cambia, mejor, se invierte. Nuestros progenitores, a la excepción de “pequeños”, se vuelven frágiles, indefensos, “ignorantes”, minusválidos, discapacitados, y dependientes de sus hijos y de personas más jóvenes. El fuerte “ignorantes”, en los mayores, si refiere solamente a posibles pierdas cognitivas, demencias y al posible no acompañamiento de la evolución social y tecnológica, no es malo o despreciativo.

Cuando nuestros padres deciden tenernos, están conscientes de que tendrán que cuidar mucho nosotros, pero es muy raro que uno, al largo de su vida, se entere que más tarde o más pronto tendrá que cuidar a sus padres. Es algo que heredamos y, muchas veces, no lo escogemos. Otras veces aun, sean cuales sean los motivos, preferíamos no tener que hacerlo de todo.

            Es esta lucha entre el deseo y el deber que nos deja muchas veces deprimidos, devastados, rebultados. Con sentimientos de culpabilidad por no desear tener que hacer algo para lo cual sentimos que no estamos preparados, que no tenemos conocimientos o capacidad, pero como probablemente no hay nadie más que lo haga sin cobrar y por la conexión familiar y sentimental que tenemos con esta persona, debemos hacerlo. Hay quien no lo haga y tampoco si preocupe o busque alguien que cuide a sus familiares mayores, pero eso ni siquiera  merece mis comentarios.

            De este conflicto de sentimientos resulta el Burden, la sobrecarga física, psicológica y emocional de que sufren los cuidadores informales de personas mayores, la mayoría, familiares de ellos, mujeres, entre los 40 y los 60 años. No si puede considerar este “peso extra” una enfermedad pero no tengamos dudas de que puede fácilmente llevar a ellas, principalmente porque es de muy difícil “diagnóstico”. La gran mayoría de los cuidadores informales hasta pueden percibir algo malo o sentir la presión inherente al cuidado de sus mayores, pero precisamente por respecto, amor, pena, medo de molestar u ofender y culpa si algo ocurre, no si manifiestan, no transmiten a otras personas o hasta evitan pensar en eso. Pero las señales son visibles: cansado, desgastado, fatigado, exhausto, triste, disgustoso, deprimido, fácilmente irascible o irritable, principalmente cuando se habla de la persona mayor y su cuidado, cuando se comenta o critica su trabajo con él.

Se puede imaginar que, para que esto pase, el mayor viva con el cuidador, que este le dedique muchas horas a diario, que le haga todo tipo de cuidados, desde higiene, alimentación, movilización, etc., pero ni siempre es así. La verdad es que hay muchas personas que “transportan” una “cruce” que les “pesa” tanto o más sin que sean cuidadores informales directos. Mucha gente, simplemente quiere mucho a sus familiares y amigos mayores pero, por motivos profesionales, familiares, geográficos o así no pueden cuidarlos y entonces tienen que entregar los cuidados a otros, ingresándolos en instituciones o contratando servicios de atención.

            Cabe a nosotros profesionales apoyar todas estas personas, ayudarlas de todas formas posibles. Eso pasa por un acercamiento a los familiares y amigos cuidadores informales, responsables por nuestros mayores y su bienestar, percibir como lleva esa responsabilidad, las implicancias que tiene en su vida personal, familiar y social, que consecuencias a nivel físico aporta, etc. Porque como lo he referido, es muy poco frecuente que estas personas manifiesten algún problema relacionado con el tema por sentimientos de culpa o sentido de deber.

            Siempre que uno empieza a cuidar, o tan solo a responsabilizarse por los cuidados a una persona mayor, los profesionales alrededor de este caso deberán acompañarlo y monitorizar su evolución físicopsicosocial, percibir el impacte de los cuidados, del envejecimiento o de la evolución de alguna enfermedad en la persona mayor y el reflejo que puede tener en su familiar.

            Terminando y resumiendo, si estamos en la posición del familiar, las cosas más importantes que no debemos olvidarnos son:

-       Percibir que la responsabilidad de los cuidados de un mayor puede tener consecuencias en nosotros a varios niveles;

-       Debemos estar atentos a las señales, de algo malo pasando con nosotros relacionado con los cuidados;

-       Encarar con naturalidad la situación sin sentirse culpa o obligación de hacer las cosas sin reclamar;

-       Hablar del problema no es reclamar, simplemente si está aceptando que no se tiene la capacidad de hacer algo para la cual no fuimos preparados;

-       Ayudarnos a nosotros es ayudar a nuestro mayor, pues solo una persona sana puede cuidar bien de otra;

-       Manifestarse junto de un profesional adecuado, preparado y familiarizado con la situación, transmitiendo lo que se siente y hablarse libremente del problema pues probablemente será la persona que mejor le podrá ayudar a superar esos sentimientos. El no tiene porque juzgar, tendrá una visión más holística, global, imparcial de la situación y tendrá los conocimientos para orientar y enseñar las mejores estrategias de cuidados con el mayor, con usted y de cómo superar el Burden.

PS: Un fuerte abrazo y gracias a todos que comentan mi anterior participación, rumiante, Olegario, oscar, y un saludo especial a Tere y Carmen. Tenemos por principio no contestar a comentarios pero sí lo podremos hacer caso vosotros lo deseen. Mi forma de agradecer y contestar es intentando escribir sobre temas que se acerquen de lo que me comentáis.

Pasito a pasito 

1 de diciembre del 2008

 

Nunca imaginé que esta carta de “El Segundo Tren” que mandé al periódico El Progreso para el Día Internacional del Minusválido, un día también seria para mí. La vida hace que cuando menos nos lo esperamos, nos sucedan pesadillas que nunca antes habíamos imaginado. Resumiendo mucho, un día me caí en casa y yo vivía sola, cuando me recogieron estaba en estado de coma. En la UCI comunicaron a mi familia que ambos riñones estaban parados y me tuvieron que hacer dialisis. Creo que incluso hablaban de un transplante; esto no lo sé seguro. Quedé como una minusválida total…no movía las manos ni los pies, ni nada de nada. El médico que me atendía en la cuarta planta izquierda, donde yo estuve, me dijo que tenía que trabajar muchísimo para conseguir andar de nuevo, pero que sí podía conseguirlo. La única opción que me dieron fue que ingresase en una residencia para curarme. Pero esto no fue fácil porque sólo tengo 54 años y me decían que no tenía los 60 necesarios para ingresar. Así es que sólo encontré una residencia que me acogiera, el CTX A Veiga en Puebla de San Julián, Láncara, Lugo. No comuniqué nada a mis amigos y me puse a trabajar, mañana y tarde. Por la mañana trabajaba en la residencia ayudada por las auxiliares del centro de día o por los propios residentes (a pesar de que en la residencia tienen fisioterapeuta y terapeuta ocupacional, y también realizaba con ellos mis tratamientos) y por la tarde venía una ambulancia a buscarme para ir a la rehabilitación al Xeral-Calde y me atendió la señorita Fiona, que por cierto es muy exigente. Trabajé tanto que al cabo de dos meses andaba perfectamente. Si la experiencia os sirve de algo, que sirva para contaros mi opinión sobre las residencias de ancianos…

Mientras tengamos salud, nada me parece mejor que estar en nuestra propia casa, porque es el lugar donde hemos vivido casi toda nuestra vida y está llena de recuerdos, memorias y es nuestro refugio.

Pero si uno se encuentra enfermo, sin fuerzas, es el momento de escoger una residencia que esté dentro de nuestros límites y llevar nuestras fotografías, cartas, música, adornos. Aquí donde vivo, mucha gente tiene en su habitación la tele y el teléfono (esto es gratuito).

Si usted, estimado lector, ha llegado a la edad de jubilarse y le apetece que lo sirvan y atiendan bien, vengase a vivir la buena vida de A Veiga.

Aquí estamos limpitos y comiditos, no nos falta de nada. Son unas verdaderas vacaciones…

…no obstante, hay horas que son muy amargas pues echamos de menos a la familia. Pero eso pasa en todas partes.

Si estamos bien, no hay mejor lugar que nuestra casa.

Si estamos mal, en A Veiga me siento como en mi casa.

 

P.D.: Mi más sincero agradecimiento a todas las personas que me han ayudado.

 

Nieves Álvarez Méndez

Puebla de San Julián, Láncara – LUGO

 

Dos trenes 

Publicada en El Progreso el día 5 de mayo del 2003

 

Cada vez que un conductor atropella a alguien por exceso de velocidad, por alcohol o por ambas cosas y lo/la mata, el finado se va en coche fúnebre al cementerio seguido de sus parientes y amigos llenos de dolor, esperando mejor vida y deseando que el cementerio sea un poco soleadito. El conductor entra en prisión para descansar, comer bien y atender sus visitas. A pocos días sale en libertad bajo fianza y mientras la familia del difunto sigue rota por el dolor, él celebra una cena con sus amigos y queda libre para cometer la siguiente fechoría si procede.

            Puede ocurrir que la persona atropellada no muera, pero quede en una silla de ruedas. En este caso las Aseguradoras suelen indemnizar fuerte, pero ¿puede volar una palomita a la que le han cortado las alas?

            Aprecio mucho a una chiquilla que está en silla de ruedas porque un coche la atropelló y arrastró varios metros en Lugo ciudad. Cuando rezo por ella y por los que están en iguales condiciones, siento, a veces, y en mi interior, una fuerte esperanza. En la vida nada es definitivo y la comparo con una noria, tan pronto estamos abajo, como subimos a lo más alto. La esperanza no se debe perder.

            Así recuerdo cuando Alexander Fleming estaba investigando sobre la gripe, llovió mucho y una gotera cayó sobre una placa de cultivo, descubriendo de forma casual la penicilina, algo imponente para la humanidad. Recuerdo también que hace unos meses me paré en la calle ante una postal tipo antigua. Decía: “Escondida en cualquier rincón puede la felicidad irrumpir de sopetón”.

Logo cogí junto con alguna más.

            Permítanme lanzar una plegaria a quien sí nos puede ayudar: “Señor Jesús, dale alas a la ciencia para que pueda volar más rápido y ayudar a todas estas personas para que se puedan curar y coger así el segundo tren de su vida”.

 

            La primera parte de esa historia está basada en un hecho real.

 

Nieves Álvarez Méndez, LUGO

Manuel

Manuel

Cada día es un desafío. Todos los días una sonrisa vale mucho.

Por las mañanas me reúno en un salón durante una hora, con doce personas increíbles…este es el Taller de estimulación cognitiva. Este programa de estimulación cognitiva se dirige a los residentes do Centro Terapéutico Gerontológico AVEIGA, concretamente a los residentes da planta azul que tienen deterioro cognitivo o demencia.

El taller tiene como principal objetivo la recuperación o mantenimiento de las funciones mentales superiores e intentar así disminuir  la dependencia. Engloba todas aquellas actividades que se dirigen a mejorar el funcionamiento cognitivo en general (memoria, lenguaje, atención, concentración, razonamiento, abstracción, operaciones aritméticas y praxias).  Lo más importante, es que al trabajar sobre las capacidades residuales (las que aún conservan) de la persona (y no las que ya ha perdido), lograrán evitar la frustración del mayor. Utilizando distintas Técnicas (Terapia de Reminiscencias, Técnicas de comunicación y terapia de Validación, Técnicas de Orientación a la Realidad,…) intento con este taller enlentecer el deterioro cognitivo y mantener las competencias psicosociales necesarias para las actividades de la vida diaria y social mediante el refuerzo de las funciones relativamente preservadas y residuales. Todo esto contribuirá a una mejora global de la conducta y estado de ánimo como consecuencia de una mejora de autoeficacia y autoestima por parte de la persona.

El programa  se desarrolla de modo individual y grupal. Entre las ventajas de la estimulación cognitiva individual destaco una mayor aproximación del programa a los déficits e intereses del mayor y en su forma grupal favorece las relaciones interpersonales. Las sesiones  grupales permiten alcanzar objetivos como reducir el nivel de ansiedad, aumentar las relaciones sociales, deterioradas en muchos casos, aumento de autoestima y disminución de los estereotipos que influyen directamente en los trastornos de memoria.

En España más de 600.000 personas padecen la enfermedad de Alzheimer y se prevé que las enfermedades neurológicas sigan creciendo en los próximos 50 años debido al envejecimiento de la población. (http://www.portalgeriatrico.com) Por ello, los resultados obtenidos en diversos estudios obligan a seguir investigando, a fin de poder ofrecer en el futuro intervenciones más adaptadas a cada paciente y por tanto, más eficaces y beneficiosas.

A pesar de que cada día existe más conciencia y desarrollo de técnicas de estimulación cognitiva, existen muchas dificultades metodológicas que permitan determinar su eficacia específica. Queda aún largo camino que recorrer, un camino cuyo curso tiene una dirección contraria a la evolución de la enfermedad. Es importante tener presente que el curso normal del envejecimiento, no implica necesariamente un deterioro mental.

Espero que este Programa de Estimulación cognitiva ayude a mejorar la intervención del centro AVEIGA junto de los residentes mayores y direccione los lectores para estas prácticas.

El principio orientador de la práctica gerontológica esta inherente a la oportunidad de mejorar el potencial de los individuos. Por lo tanto sigo este desafío, que tanto me encanta,  cada mañana.

Un saludo.

Raquel Gabriel

 

Raquel en el congreso

Raquel en el congreso

Soy Ana Raquel Gabriel Silva, tengo 23 años e terminé la licenciatura en Gerontologia por la Escuela Superior de Salud da Universidad de Aveiro, en 2004. Cuando concluí la carrera empecé a trabajar en investigación durante 6 meses, en el área de las familias. Actualmente, estoy de prácticas en el C.T.X Aveiga por un periodo de 6 meses.  Mi objetivo con esta experiencia es aprender más sobre el mundo de la gerontología, así decidí salir de Portugal para conocer otras prácticas e ampliar algunos proyectos.

En los últimos meses, con la orientación de Jose he desarrollado diversas actividades, tales como: Programa diario de Estimulación cognitiva; Programa Semanal de desarrollo personal, usando la fotografía como terapia; Colaboración en el Postgrado en Geriatría; Participación con un poster científico en el XXI congreso de la Sociedad Galega de Gerontología e Geriatría;  entre otros trabajos.  Esta es una notable experiencia, tanto profesional como personalmente.

Invitada por mi coordinador Jose LuisValiño me presento como nueva colaboradora de “mi vida en geriatría”.  Espero aportar algo de nuevo e ayudar al desarrollo del blog. Es un desafío a que me propongo. Agradezco la oportunidad de poder participar, así como compartir futuramente con ustedes parte de mi mundo: a Gerontología.

 

Un Saludo.

Raquel Gabriel.

 

Mendigos

Publicada en El Progreso el día 7 de junio del 2003.

 

 

            Yo estaba en la Iglesia de S. Pedro en la Misa de 7 de la tarde, era el día de la Virgen de Fátima.

            Yo entré y me senté en uno de los últimos banquillos pues había mucha gente. Todo estaba tranquilo, al fondo había unas señoras con una badeja enorme para recoger donativos para la Iglesia. Cierto es que la Iglesia tiene muchos gastos: limpieza, alumbrado, calefacción, renovación de material que se estropea, etc. Los feligreses exigimos que las cosas estén siempre en su punto, sin embargo se colabora poco. Creemos que si todo funciona el beneficiado es el sacerdote y esto es falso, los beneficiados somos los feligreses. Y de pronto un mendigo estaba totalmente desconcertado viendo que todo el mundo dejaba monedas en la bandeja y a él nadie le daba nada y decía:

-       ¡Esto es una vergüenza para la Iglesia Católica!

-       ¡Esto es una vergüenza para la Iglesia Católica!

-       Los santos no comen y nosotros sí y yo tengo hambre.

Siguió así durante bastante tiempo. Yo estaba sentada en los banquillos de la izquierda y él se vino a sentar a mi altura en los de la derecha. Parecía no estar bebido. Estuvo callado durante bastante tiempo y observando todo como si tratase de comprender el porqué de nuestra actitud, de los que nos llamamos católicos.

Entonces yo le di una moneda y me dio las gracias.

Yo tenía el firme propósito de comprarle un bocadillo a la salida, porque yo estaba muy concentrada en la Misa que se estaba celebrando. Al final, un grupo de jóvenes cantó repetidamente a la imagen de la Virgen de Fátima y cuando salí de allí lo busqué por todas partes para comprarle el bocadillo, pero no lo encontré. Yo debí de llamarlo cuando él estaba pidiendo ayuda y llevarlo a cualquier bar para comprarle un bocadillo y algo de beber y luego volver a la Misa.

Las buenas intensiones si no se llevan a cabo se quedan en simples propósitos que nunca tienen lugar.

¿A quién podría competir dar bocadillos a los mendigos, porque yo veo que les damos apenas unos céntimos?

 

Nieves Álvarez Méndez, LUGO

Residencia vs hogar

Hola a todos.

Según la tendencia mundial, relativa a los cuidados a personas mayores, las residencias geriátricas comunes, como las conocemos, que ingresan a todo o tipo de personas consideradas mayores (>65) con alguna necesidad de atención, independientemente de su estadio físico, cognitivo, psicológico o así, y con capacidad de más de 30 o 40 plazas, se quedaran obsoletas. Deberían desaparecer en favor de residencias más pequeñas, especializadas, para tipologías más uniformes de estadio global de las personas, por ejemplo, residencias asistidas básicas de pequeña atención para personas autónomas e independientes, residencias de cuidados continuados, residencias para personas demenciadas, o residencias de cuidados paliativos, etc. Y todas estas deberán plantearse solo como último recurso cuando las respuestas “en el hogar” no más se adecuan.

Esta es la tendencia evolucionaría de los cuidados a personas mayores.

Por favor corríjanme si estoy errado, pero me parece que la tendencia en Galicia es de crecimiento de residencias de tipología generalista para más de 30 personas. Además, siempre que he preguntado a alguien cual es la respuesta social más común y demandada por la población me contestan que es la residencia geriátrica, al envés de ser el centro de día o la ayuda en el hogar.

¿Qué pasa con estas? Con el centro de día, el centro de noche, la asistencia en el hogar…

Interesante es que cuando pregunto por estos servicios y como es su popularidad entre la población, me contestan: “no hay mucha demanda”; “son pocos eses equipamientos en Galicia”; “no se justifica crear más respuestas que las que hay”; “es muy complicado porque la distancia entre cada posible cliente es demasiado grande, los pueblos y las viviendas se quedan, la mayoría de las veces, muy apartadas entre ellas tornando el trabajo de los equipos móviles muy difícil y, aún peor, para un mayor integrar a diario un centro de día”.

Verdad, y puedo engañarme, pero me parece que eses problemas deberían precisamente ser el estimulo para la creación de más y mejores servicio. Por eso se llaman respuestas sociales y de salud, porque buscan “responder” a las dificultades presentadas por las poblaciones, independientemente de cuáles sean sus características geográficas, sociales o culturales. Cuanto mayor el aislamiento mejores deberían ser las respuestas, los servicios de atención a esas personas, de preferencia en sus hogares.

Y además, las personas no nascen informadas, no podemos esperar que busquen o deseen un servicio o respuesta que no conocen o que simplemente aún no existe. Hay que promover y publicitar, pesquisar sus verdaderas necesidades, enseñarles la función, adecuación y ventajas de cada tipo de servicio.

Esto se conecta con el tema de las residencias al percibirse cada vez más los beneficios y ventajas de una persona quedarse en su hogar, en su ambiente familiar y social, el máximo de tiempo posible. Para eso, los servicios de atención tienen de ser lo más variados, flexibles y adaptables posible. La asistencia en el hogar, el centro de día o de noche, tienen de garantizar proximidad, prontitud, transmitir seguridad, hacer compañía y aportar calidad de vida a la persona en su casa como se estuviese en un geriátrico.

Las residencias geriatrías, por su vez (y en momento algún nos olvidemos de su importancia y necesidad), deberían ser de varios tipos, de acuerdo con la condición física, psíquica y social de las personas.

Nosotros en Portugal, cuando hablamos de España, siempre pensamos en un país mucho más adelantado y más desarrollado que nosotros. Verdad en algunas cosas pero, en este tema de los servicios de atención a mayores, estamos un poco al mismo nivel.

Ambos necesitamos adelantarnos un poquito más. A punto de alcanzar países como Alemania, Suecia, Dinamarca, Austria, Bélgica, etc. en que prácticamente ya no hay residencias con más de 10 a 20 plazas, en que todas están ubicadas en el centro de las ciudades y pueblos para que se queden más cercanas de todo que uno puede necesitar y son especializadas para algún tipo específico de población mayor. Después, para personas menos dependientes o que viven más apartadas de todo y todos, las respuestas de asistencia en el hogar tienen una flexibilidad y amplitud de servicios muy muy grande para sí adecuaren el mejor posible a las necesidades de cada beneficiario.

No debemos pensar que tenemos y conseguimos siempre cuidar de nuestros mayores solos, mejor que otra cualquier persona, en nuestras casas, sin ayuda o apoyo profesional. Si que debemos intentar que se queden el máximo de tiempo posible en su hogar, cerca de su familia y amigos, pero deberemos saber pedir ayuda cuando no podemos o sabemos cuidar de alguien y no intentar hacerlo solos, sujetándose a la sobrecarga, al burnout.

Mucho menos debemos ingresar nuestro familiar en una residencia geriátrica sin que sea absolutamente necesario, porque nuca se debe coger un fruto de su árbol sin que sea su debido tiempo.

 

Perdón por el texto tan longo. Aguardo vuestros comentarios y, desde ahora, agradezco todos los que me escribirán que me han dado animo y ganas de seguir escribiendo más…ahhh, y de mejorar el español, pues esto de aprender solo, de raíz, un idioma en cuatro meses es apenas para tontos como yo :) Perdón de verdad por algún error, semántica, etc. ¡a ver como evoluciono!

António C. C. Simões

cruces

Publicada el día 16 de junio del 2003, en El Progreso

 

Un día hace tiempo me dijeron: mira Nieves, hay dos maneras de llevar la cruz:

-          Amargada y te pesará más y la tendrás que llevar quieras o no quieras;

-          O con alegría y la llevarás mejor, además, si te pesa demasiado, puedes pedir a Jesús que te ayude a llevarla.

Un día me sentía muy agobiada y venía por la Avenida de Ramón Ferreiro. Había decidido sentarme en el bordillo de la acera para no moverme más de allí. Puse allí mis cosas y me apoyé contra el muro de la huerta del Seminario. Recuerdo que flexioné una pierna y apoyé mi cabeza contra el muro para poder respirar. Las gotas de lluvia caían dulcemente sobre mi cara y resbalaban juntándose con mis lágrimas.

Me dije: estás acabada, ha  llegado el fin y ojalá que sea pronto porque quiero dejar de sufrir.

Pero me acordé ¿y mi hijita? Ella me necesita mucho aunque no se dé cuenta.

En aquel momento mi mente se iluminó y me acordé de lo que me había dicho tiempo atrás R. C.: “Si alguna vez ves que no puedes con tu cruz, dile al Señor Jesús que te ayude a llevarla”.

Invoqué rápidamente a Jesús y le conté todo lo que me estaba sucediendo: me ahogaba de dolor, no podía respirar y le pedí entonces que me ayudase a llevar mi cruz.

Noté inmediatamente un gran alivio; ya podía respirar bien y sin apenas darme cuenta cogí mis bolsas y seguí caminando aliviada por toda la Avda. de Ramón Ferreiro, Obispo Aguirre, etc.; y así durante mucho tiempo. Al día siguiente fui a darle gracias a Señor Jesús.

No cabe duda de que Jesús no había cogido solamente un poco de mi cruz, sino que la había cogido toda.

Por todo ello, gloria a Señor Jesús.

 

Nieves Álvarez  Méndez

LUGO

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